jueves, 10 de abril de 2014

Enseña a los niños a limpiar

"Ordena tu habitación", "Recoge los juguetes", "Coloca la ropa en el armario"... Son algunas de las frases que todo padre repite, día tras día, a sus hijos. Y aun así siguen sin hacer caso: no colaboran en las tareas y el ambiente hogareño y familiar acaba siendo una guerra de gritos y discusiones. Algo estaremos haciendo mal como para que nuestros hijos hagan oídos sordos cuando les damos órdenes.

Lo primero que debemos hacer es enseñarles las responsabilidades del hogar desde pequeños. Una idea muy efectiva es convertir las tareas domésticas en un juego: inventarnos una historia para que se impliquen y colaboren, cambiar los roles de personalidad, etc. Debe convertirse en algo divertido que a la vez sea de obligado cumplimiento para el bien del hogar. También es una buena opción premiarles tras su buena conducta y disposición a la hora de realizar las tareas.



También podemos delegar tareas a nuestros hijos: pasar la mopa, barrer, fregar, quitar el polvo a las habitaciones, etc. Podemos empezar asignándole tareas sencillas y las que tengan relación con las estancias que él/ella utilice más a menudo (su habitación, su baño, la sala de juegos, etc.). Hay una lista infinita de tareas del hogar que deben realizarse cada semana y lo ideal es que las aprendan todas. ¿Cómo? pues dejándole escoger qué tareas realizar a la semana, sin que se sienta presionado. 


Para motivar su ánimo, podemos utilizar un calendario de pared o similar que muestre las tareas diarias y el nombre de la persona que las debe realizar. Es importante que vean que se trata de una actividad en equipo, necesaria para el bien del hogar y de toda la familia. No olvidemos que una casa ordenada transmite serenidad y el desorden alimenta el estrés y el mal humor. 


Es sencillo enseñar a nuestros hijos a limpiar y ordenar la casa desde pequeños. Solo debemos ser constantes y evitar que, a medida que crezcan, dejen de lado estas responsabilidades. Educar en hábitos cuando ya son adolescentes resulta infinitamente difícil, pues no hacen caso a no ser que se les castigue y se les fuerce a realizar estas tareas, las cuales acaban resultándoles aburridas y odiosas. 
Al fin y al cabo, les estamos enseñando a hacerse mayores y a que aprendan a gestionar las obligaciones del hogar. Deben ver que no toda la vida se basa en juegos y diversión sino que existen unas responsabilidades que tienen que asumir para convivir serenamente en familia.

lunes, 7 de abril de 2014

Día Mundial de la Salud: Productos de limpieza nocivos

Acciones tan cotidianas como las ejercidas durante la limpieza doméstica pueden provocar efectos nocivos sobre la salud si no actuamos de manera responsable. Muchos productos de limpieza de uso frecuente, contienen sustancias químicas que, además de ser contaminantes para el medio ambiente, pueden dañar el organismo aunque no nos provoquen síntomas inmediatos. Por ello, es muy importante informarnos sobre los componentes de los productos, utilizar una cantidad moderada y evitar su uso en la medida de lo posible.


Estamos hablando de todos aquellos que muestran en su etiqueta un símbolo de peligro en color naranja, acompañado de los siguientes epígrafes:


Muy tóxicos (T+): Son aquellos que por inhalación, ingestión o penetración cutánea en muy pequeña cantidad pueden provocar efectos agudos o crónicos e incluso la muerte. Su etiquetado debe contener un pictograma con la expresión T+.

Tóxicos (T): Por inhalación, ingestión o penetración a través de la piel en pequeñas cantidades pueden ocasionar problemas agudos o crónicos, e incluso la muerte. Su etiquetado debe contener un pictograma con la letra T.

Nocivos (Xn): Al ser inhalados, ingeridos o por penetración cutánea pueden provocar efectos agudos o crónicos, e incluso la muerte. Su etiquetado debe contener un pictograma con la expresión Xn.

Corrosivos (C): En contacto con los tejidos vivos pueden ejercer una acción destructiva de los mismos. Su etiquetado debe contener un pictograma con la letra C.

Irritantes (Xi): En contacto con la piel o las mucosas pueden provocar una reacción inflamatoria. Su etiquetado debe contener un pictograma con la expresión Xi.

Sensibilizantes: Por inhalación o penetración cutánea pueden ocasionar una reacción de hipersensibilidad, de forma que una exposición posterior a esa sustancia o preparado puede dar lugar a efectos negativos.

Carcinogénicos: Por inhalación, ingestión o penetración cutánea, pueden producir cáncer o aumentar su frecuencia.

Mutagénicos: Por inhalación, ingestión o penetración cutánea pueden producir alteraciones genéticas o aumentar su frecuencia.

Tóxicos para la reproducción: Si se inhalan, ingieren o penetran a través de la piel pueden producir efectos negativos no hereditarios en la descendencia o aumentar la frecuencia de éstos, o afectar de forma negativa a la función o a la capacidad reproductora. Las sustancias y preparados carcinogénicos, mutagénicos y tóxicos para la reproducción, se diferencian según su grado de peligrosidad en categorías 1, 2 ó 3.

Peligrosos para el medio ambiente (-N): atendiendo a sus efectos sobre el medio ambiente, las sustancias que presenten un peligro inmediato o futuro para uno o más componentes del medio ambiente se denominarán peligrosos para el entorno natural. Su etiquetado debe contener un pictograma con la expresión -N.


¿Crees que si abrieras el armario de los limpiadores te encontrarías con alguno de estos productos? Lo más seguro es que sí y puede que hasta tu "producto milagroso" sea de los más peligrosos. Tal vez, después de leer este post, seguiréis comprando ese producto que tanto os facilita la limpieza. Aquél que no requiere mucho tiempo y esfuerzo para obtener los resultados esperados. Pero lo cierto es que debéis ir con pies de plomo porque, aunque a simple vista no lo parezca, los efectos se producen aunque sea a largo plazo.

Alguno de los productos a evitar, en la medida de lo posible, son: 

  • Limpiadores de cañerías y hornos: Generalmente contienen lejía, blanqueador, hidróxido de potasio y ácido sulfúrico. Todos esos elementos causan daño a la salud, el cual va desde las alergias hasta envenenamiento. Los limpiadores de hornos, por su parte, también contienen lejía en altas cantidades y por eso son bastante corrosivos, pudiendo causar quemaduras. Estos limpiadores también ocasionan problemas respiratorios que frente a altas dosis de inhalación conducen a la asfixia.
  • Limpiadores de inodoro y ventanas: Éstos contienen, además del blanqueador que es nocivo, una dosis importante de ácido hidroclórico que puede causar importantes problemas respiratorios. Una exposición severa a este compuesto deriva en compresión de los bronquios, dificultando así la respiración y conduciendo a una disfunción respiratoria a largo plazo. Los limpiadores de ventanas que contienen amoniaco o cloro también afectan las vías respiratorias y en los niños son causantes de asma y otras enfermedades pulmonares crónicas. 
  • Insecticidas: Todos los insecticidas, herbicidas, fungicidas y pesticidas tienen compuestos destinados a matar insectos y bichos, pero sus efectos en el hombre también son nocivos. Si estas sustancias son absorbidas, bien sea por la piel, el aparato digestivo o incluso la inhalación, pueden causar dolores de cabeza, fatiga y náuseas. Exposiciones severas generan una urgencia hospitalaria. 
Éstos productos se pueden seguir utilizando siempre que sea con moderación: utilizar muy poca cantidad del producto, intentando no inhalar la sustancia y aplicarlo cuando realmente es necesario. Eso sí, lo mejor es utilizar productos ecológicos biodegradables que ni dañan la salud ni tienen efectos negativos sobre el medio ambiente. Cambiar la rutina de limpieza no cuesta nada cuando está en juego nuestra propia salud.

Feliz Día Mundial de la Salud :)

jueves, 3 de abril de 2014

4 pasos para organizar tu closet

La primavera es mirar el armario y no saber qué ponerte. Sí, ésta es la descripción oficial. Tan pronto hace un día de sol maravilloso como de repente empiezan a caer gotas de lluvia y de vuelta al frío polar. Así no hay quién tenga el ropero en condiciones. 



Lo ideal en estas ocasiones es hacer ya el cambio de ropa de temporada. Guardar la ropa de invierno pero dejando algún que otro jersey a mano para los días más frescos. Sigue estos pasos para que tu armario caótico vuelva a tener la gracia de antes:

1r paso: Vacía el armario

Vacía el armario por secciones y pon la ropa encima de la cama. Es el primer paso pero puede resultar ser el más difícil, puesto que nos cuesta deshacernos de las prendas que ya no usamos. Pregúntate a ti mismo si volverías a ponerte la prenda y se sincero. No guardes una prenda que no vayas a usar sólo por el típico "lo guardo por si acaso". Para hacértelo más fácil: todos los "por si acaso" no deben volver nunca jamás al armario. Puedes tirarla, donarla o reciclarla. 

2º paso: Organiza el espacio del que dispones

Hay muchos tipos de closets: grandes vestidores, armarios con estanterías, percheros, cajones, etc. Dependiendo de qué tipo de closet tengas en casa, el orden de tus prendas será distinto. Por ejemplo, para organizar la ropa interior en los cajones puedes utilizar separadores. Además de facilitarte la búsqueda, es prácticamente imposible que el cajón se desordene. 

3r paso: Clasificación por temporada

Aunque el tiempo nos confunda, en nuestro armario ya no es invierno. Guarda todos los jerséis en estanterías superiores, cajas o en los cajones que menos utilices, y deja a la vista la ropa de la nueva temporada

4º paso: Clasificar por familias y colores

  • Según su composición: lana, algodón, cuero, vaquero, seda, etc.)
  • Según noche/ día: la ropa de noche debe estar claramente diferenciada de la del día)
  • Según los colores: solemos distinguir nuestras prendas por su aspecto más que por su composición. Si decides clasificar tu ropa según el color, te será más fácil encontrar la prenda que buscas.

De modo que si abres el armario y te preguntas: ¿qué me pongo?, es un síntoma de que la organización de tu armario no es la adecuada. No le echemos más la culpa a que no tenemos ropa ;)

martes, 1 de abril de 2014

Combate el polen en casa

Por si no teníamos suficiente con el polvo que se acumula cada día sobre nuestros muebles, con la llegada de la primavera se suma a la suciedad de nuestra casa el famoso polen. Sí, aquél que, además de pintar nuestros muebles del jardín de color amarillo (para darle un toque más primaveral, y eso), nos provoca la horrible alergia de cada año (estornudos, lagrimeo, etc.). Pero no os preocupéis porque existen una serie de rutinas que os ayudarán a enfrentaros a este molesto polvito amarillo y a impedir que acceda a nuestro hogar.


En el salón...

  • Limpia los filtros de los aires acondicionados regularmente y sus conductos una vez al año. 
  • Limpia los muebles frecuentemente con un paño mojado (así atraparás en el momento las partículas perjudiciales y no provocarás que se esparzan por el aire).
  • Si tienes que ventilar tu casa hazlo después de la media mañana puesto que los niveles de polen suelen ser más altos entre la cinco y las diez de la mañana.
  • Sacude las alfombras a menudo y mantenlas limpias de polvo y pelos de animales. Si las aspiras, pasa la aspiradora en sentido contrario a los pelos de la alfombra.
  • Limpia bien las ventanas y mantenlas cerradas. Lo mismo con las cortinas: si puede ser, reemplázalas por persianas al menos durante esta época, para que no acumulen polvo y polen.
En los dormitorios...
  • Mantén las mascotas fuera del dormitorio en época de alergia ya que, aunque ellos mismos no te la produzcan, transportarán polen y otras partículas que sí lo harán. Lávalas más a menudo estos días.
  • Lava dos veces por semana las sábanas con agua caliente y no dejes ropa mojada en la lavadora, para evitar que prolifere el moho.
  • Aspira el colchón por ambos lados, al menos durante 2 minutos, 2 veces al mes.
En la cocina...
  • Mantén bien limpia y seca la cocina en general: encimera, estantes, cajones, etc. y utiliza un desinfectante que acabe con el moho.
  • Utiliza siempre el extractor de humos cuando cocines, pues evitarás que el olor y la grasa se esparzan por la casa, pero también que hagan de vehículos para polen y otros alérgenos.
  • Limpia el frigorífico a menudo y no dejes que se estanque agua en ningún cajón o estante, pues es un caldo de cultivo para sustancias invisibles pero nocivas para tu salud.
En el baño...
  • Limpia cada parte del baño con un limpiador contra el moho.
  • Después de ducharte, pasa una esponja o un trapo por las paredes de la ducha. Y mantén abierta la cortina o la puerta cuando no esté en uso, para que transpire y no se acumule la humedad. La ventilación es muy importante.
Durante esta época del año es muy importante seguir estos trucos si algún miembro del hogar sufre alergia al polen. En la calle, los síntomas por la alergia son inevitables pero en casa podemos impedirlos con la ayuda de una rutina de limpieza constante. 

¿Tienes más trucos para luchar contra la alergia en el hogar?